
Belleza.
¿Qué es en realidad?
Si buscas en el diccionario te encontrarás con lo siguiente:
1. f. Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros un deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.
2. f. Mujer notable por su hermosura.
Pero...¿es una descripción correcta?
Desde pequeños nos dicen que no nos debemos fijar en la belleza exterior de la personas, que solos son estereotipos, y que la verdadera hermosura está en el interior.
¿Entonces? ¿Es algo malo la belleza?
Luego crecemos y somos sucumbidos por la tentación de quedar bien...de no llamar mucho la atención y, si la llamásemos que fuese para bien.
Compramos ropa, nos maquillamos, pasamos horas frente al espejo intentado imitar el MALDITO peinado que llevo Selena Gomez a los MTV Movie Awars o conseguir las mismas gafas de sol que Megan Fox utilizó en la última de sus películas...y nos olvidamos de lo que hace mucho tiempo nos dijo nuestra madre. Y aún a sabiendas de que nos estamos dejando llevar por la sociedad nos renegamos a creer y seguimos consumiendo y mostrándonos al exterior como algo/alguien que NO somos. Y vivimos la vida con el miedo de ser descubiertos, de cometer un error y mandar toda nuestra reputación y nuestra trabajada imagen a la basura.
Y últimamente, no sólo fingimos nuestra apariencia sino también nuestra forma de ser.
Mentimos, actuamos, sonreímos, aceptamos, negamos...impedimos mostrar nuestro YO real al mundo.
<<¿Y si no les gusta...?>> <<¿Y si me dejan de lado por hacer esto o lo otro>> pensamos un día tras otro.
Somos animales a los que les gusta convivir en grupo, a los que les gusta relacionarse con otro de su especie, a los que les gusta amar y ser amados.
Animales que viven con el miedo de encontrarse solos en medio de la jungla...
Así que nos moldeamos a nosotros mismo para conseguir ser amados.
Y si volvemos hacia atrás, hacia la primera descripción de la belleza podemos apreciar que en la primera frase menciona: Propiedad de las cosas que hace AMARLAS, infundiendo en nosotros un deleite espiritual.
Amamos y somos amados...y la primera impresión es siempre crucial.
No es lo mismo ver a una chica con el pelo revuelto, la ropa sudada y con el maquillaje algo corrido.
A ver a otra chica similar con el pelo bien entrelazado en una delicada trenza, la ropa limpia y bien conjuntada y el maquillaje impune.
Ignoramos las circunstancias de porque la primera chica salió a la calle así, ignoramos que volvía de jugar al voley con sus compañeras del instituto y seguramente ignoramos que si esa chica se arreglara sería igual de hermosa o más que la segunda.
Quizás no sea nuestra culpa juzgar a primera vista, pues, nuestros ojos son incapaces de ver más haya de la corteza. Dejando de lado el interior.
Así qué, queramos o no, seguiremos juzgando y siendo juzgados tan solo por las primeras apariencias.
Porque así nos lo enseñó -nuestros padres- EL MUNDO.
SARAH.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si lo que vas a decir es peor que el silencio ahorratelo.